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La mayoría de los medios de comunicación tienen reglas estrictas en cuanto a la grabación oculta y en algunos países hasta es ilegal. No obstante, en ciertos casos puede ser la única forma de obtener la evidencia que necesita. Es vital tener práctica en cómo hacerlo. Si tiene una cámara secreta atada a su pecho, las imágenes no serán de gran ayuda si todo lo que se ve es cielo o pavimento. Si los sonidos son sordos, inaudibles, se habrá perdido tiempo y recursos.

Las grabaciones ocultas resultan mucho menos sencillas de lo que parecen en las series policiales de la televisión. Además de la experiencia técnica, se necesita dominar un cierto estilo de entrevista que aliente a las personas a hablar. Sin la necesaria práctica puede sonar tan forzado y artificial que termina delatando su estrategia.

Si la fuente sospecha que podría estar siendo grabada en forma secreta y le pregunta al reportero si lo está haciendo, tendrá que negarlo para protegerse. Y puede conducir a dificultades para usar el material. Si se niega estar grabando la conversación, el periodista puede ser legalmente responsable de haber inducido a la persona a continuar, en la creencia de que la conversación no está siendo grabada. Los abogados de los medios de muchos países suelen ser renuentes a aceptar el uso del material a menos que exista un interés público imperioso. En muchos otros países es posible que los abogados estén de acuerdo.