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Otro elemento importante a tener en cuenta es el presupuesto. Tendrá que planificar los recursos necesarios para solventar su investigación. Deberá contemplar ítems como viáticos, alojamiento y comidas (posiblemente tenga que invitar alguna vez a alguna fuente suya), honorarios para expertos, traductores, transcriptores, grabaciones o proveedores de servicios, honorarios para los trabajos de investigación en archivos o registros, legalización de documentos, comunicaciones (teléfono, internet), fotografías, etc. Si trabaja con un equipo, se debe contemplar en el presupuesto gastos por personal como el líder de proyecto, capacitaciones, trabajos de campo, etc.

Muchos medios pequeños en países en desarrollo tienen presupuestos muy acotados. En estos casos, hay que ser creativo para identificar otras fuentes de financiación, como organizaciones internacionales que tengan interés coincidente con la investigación. Otra posibilidad es el crowdfunding o micromecenazgo. Una modalidad para financiar proyectos de investigación periodística que se ha vuelto muy popular pero también más difícil porque requiere entusiasmar a muchas personas para donar pequeñas cantidades de dinero.

Bridget Gallagher explica en esta entrevista cómo recaudar dinero para una investigación de manera efectiva:


Podrá encontrar un listado de posibles becas y más información sobre crowdfunding (micromecenazgo) así como ejemplos de proyectos exitosos en:


La mayoría de los periodistas coinciden en que no es una buena idea pagar a cambio de información. El incentivo de recibir dinero puede animar a alguna fuente a mentir y exagerar. Peor aún, es posible que el pago pueda ser usado más adelante para retractarse o para desacreditar la evidencia si la fuente declara que solo suministró información porque se le ofreció dinero. Además, pagar por una historia no habla bien de la ética del medio o de las habilidades del periodista. En circunstancias extraordinarias un diario puede compensar a una fuente por el tiempo invertido cuando concede una entrevista, o reintegrarle los gastos en los que ha incurrido, como viáticos, etc. Pero incluso en este caso es importante que ambas partes tengan en claro qué se está pagando, y que el pago se mueve en niveles “normales”, es decir que simplemente cubra los gastos. Es importante recordar a las fuentes que no le están haciendo un favor al diario por suministrar la información, sino que están ayudando a toda una comunidad afectada por las irregularidades.

Tampoco es ético sobornar a un funcionario para acceder a información. Pero en algunas comunidades los funcionarios están acostumbrados a pedir pequeños favores (por ej., el pago de una bebida) a cambio de hacer algo, como abrir sus oficinas a la mañana. En estos contextos es imposible trabajar sin aceitar los mecanismos de la burocracia. Pero estos pagos triviales pueden poner en peligro toda la investigación. Por más pequeños y habituales que sean, siguen siendo sobornos si el funcionario decide contarle a su jefe o a otros medios. Conviene desarrollar una estrategia para manejar este tipo de demandas: en cada caso hay que pensar si puede justificarse (sobre todo frente a los lectores). Siempre será mejor pedir la cooperación explicando la importancia del trabajo que realiza y construyendo alianzas.