Como todo acto de comunicación, la entrevista es un proceso bidireccional. Los resultados dependen tanto del periodista como de su entrevistado. Una buena entrevista es como una conversación, lo que el periodista diga o haga forma parte de una estrategia para obtener las respuestas necesarias.

Antes de la entrevista, es importante investigar en profundidad el tema del reportaje y su relación con esa fuente. Estas averiguaciones deben incluir documentos con detalles de contexto para hacer las preguntas adecuadas y solicitar explicaciones detalladas. Ir donde están los problemas y planificar entrevistas con muchas personas evita el riesgo de depender de unas pocas fuentes alejadas del lugar en el que transcurrieron los hechos. Por ejemplo, se puede averiguar sobre la explotación laboral hablando con peones rurales, operarios industriales y trabajadores de otros sectores en el lugar donde ocurren los despidos. Esta infomación no se equipara con datos que puedan sacarse en la oficina de una ONG. Usar el mapeo de datos permitirá relacionar lo encontrado en el terreno con los documentos sobre políticas implementadas, compromisos asumidos y capacidad económica, y para comparar los hallazgos con lo ocurrido en casos similares o en diferentes momentos de la historia. Esta preparación previa permitirá formular las preguntas relevantes y obtener la información necesaria para la historia.