Los spin doctors (voceros y relacionistas públicos) juegan un papel cada vez más importante en las relaciones entre la prensa y las figuras públicas. En algunos casos incluso estarán presentes en una entrevista o le acercarán una lista con aquellos temas que no deben ser abordados.

Dennis Barker, experiodista del diario británico The Guardian, recibió las siguientes consideraciones sobre los spin doctors de un vocero del gobierno británico que, como era de suponer, prefirió permanecer en el anonimato.

Las excusas que le darán pueden ser ciertas, pero siguen siendo excusas, y usted está en su derecho de cuestionarlas. Una pregunta que le puede ser útil es: “Si usted no me lo puede decir, dígame entonces quién puede decírmelo”. Muchas veces, el funcionario que usted está entrevistando puede haber recibido instrucciones del nivel superior o no poseer cierta información. En otras palabras, cuando se atajan o se ponen a la defensiva, están haciendo su trabajo. El problema lo tiene el vocero, no usted. Los gobiernos no pueden permitirse el lujo de criticar su propia gestión, incluso si están en falta, salvo en muy contadas ocasiones. Es posible que se muestren más abiertos si les brinda la oportunidad de pasar junto con una respuesta negativa otro mensaje positivo.

Los periodistas se preocupan por los temas que la sociedad civil considera importantes. Si el gobierno minimiza esos mismos problemas, esa actitud puede transformarse en una preocupación muy legítima. Pregunte: “¿Por qué no puede discutir esto?”, “¿Por qué el gobierno no se preocupa más por este tema?”. Las prioridades de un periodista pueden no ser las del gobierno. Un gobierno puede tener “preocupaciones más serias”. Lo que más incomoda a los voceros son preguntas sobre aspectos específicos; consideran que su trabajo es esquivarlas.

Periodistas novatos, agresivos, son más fáciles de satisfacer que periodistas avezados, bien informados y que mantienen la cabeza fría. Los voceros tienen la esperanza de que los periodistas no profundicen en un tema, que se contenten con generalidades. En el momento en el que piensan: “esto no da para un título”, usted puede literalmente ver cómo conscientemente baja su nivel de interés. Una técnica es restar importancia a las noticias para desviar la atención de periodistas que están buscando sensacionalismo. Los periodistas cuyo objetivo principal es obtener información nueva y que perseveran incluso cuando los hechos suenan aburridos son los que van a obtener una buena historia.

Si un vocero dice que su información es incorrecta, no dé por sentado que sea así. Esté preparado para decir: “Perdóneme si estoy equivocado, pero…” y formule una pregunta complementaria que contenga hechos investigados exhaustivamente que respaldan su afirmación. Si devuelven la pregunta, rebótela. Algunos portavoces van a desviar su pregunta, como: “¿Es cierto que el Ministro sigue teniendo una amante estando casado?”, con contrapreguntas del tipo “¿Por qué ustedes los periodistas están tan obsesionados con este tema?”, a lo que se puede responder: “Usted, como vocero, debe saber que nadie está interesado en los puntos de vista de los periodistas. Estoy aquí para formular las preguntas que nuestros lectores esperan que responda y hemos recibido una avalancha de cartas sobre el estado marital del ministro, por lo cual le pido…”.

Si se tiene la sensación de que su pregunta no fue contestada, se debe ser perseverante: “Nopude seguir completamente su respuesta. ¿Podría repetirla?” o“No estoy seguro de que ha respondido totalmente a mi pregunta”. Esta es una forma educada de decir que no fue respondida en absoluto. “¿Prefi e no responder la pregunta?”, “¿Qué le impide responder?”, “¿Qué podría pasar si me lo dijera?”, “¿Quién podría darme la respuesta?”.

Hay diferentes diferentes maneras de aproximarse a preguntas difíciles: a veces la mejor forma de tratar de obtener una información compleja es simplemente preguntar. Pero si el periodista está lidiando con un avezado vocero puede encontrarse con que aproximaciones más sutiles funcionan mejor que la pregunta directa, que simplemente no será respondida. Aquí hay algunas sugerencias; adviértale y dele una plataforma: “Quizás haya leído los informes que sugieren … ¿Leyó que…?”, “Yo sé que es un tema poco simpático, pero mis lectores esperan que lo plantee…”, “Ayúdeme a entender bien…”, “La oposición en el Congreso dijo que usted…”, “¿Quisiera hacer algún comentario?”.