Un entrevistado puede tener muchas razones para negarse a responder las preguntas. Y tener miedo de hablar con la prensa. En muchos países, los medios “desleales” y sus informantes enfrentan hostigamiento, cuando no situaciones más graves. Además, los entrevistados pueden haber sufrido traumas que no se sienten en condiciones de contar porque temen ser estigmatizados en sus comunidades si sale a la luz la información que le confían al periodista. Una persistencia amable puede dar buenos resultados, pero a menudo la mejor forma de persuadir a una fuente reticente a hablar con usted es recurrir a un facilitador.

Descubrir a qué tiene miedo su fuente y tranquilizarla puede hacer posible la entrevista. Es posible que sea necesario confirmar garantías con el editor antes de mantener la entrevista. El periodista no debe hacer promesas que luego no podrá cumplir.

Consentimiento informado para la publicación

“Consentimiento informado” no significa simplemente preguntar a una fuente: “¿Le importa si publicamos lo que nos dice?”. Significa que la persona entrevistada entiende las consecuencias potenciales de una publicación de sus dichos, los riesgos y las salvaguardas que pueden (o no pueden) tomarse, y otorga su consentimiento para la publicación en un todo informado sobre estos aspectos. Sin asustar a la persona, debe advertírsele de las posibles consecuencias. La historia va a ser más fuerte cuanta más gente esté dispuesta a “hacer público” lo que sabe. Estas conversaciones ayudan a afianzar la relación con sus fuentes y mantener conversaciones sinceras aun cuando finalmente no pueda revelar la identidad de todas sus fuentes.

Empatía, no simpatía

Comentarios como: “¡Pero qué terrible! ¡Pobrecita!” hacen sentir a sus fuentes débiles e indefensas. Facilite un lugar seguro en el que un entrevistado pueda compartir su historia con usted. Se necesita un estilo neutral y una forma abierta de escuchar, así como tiempo para que la persona pueda ordenar sus pensamientos o controlar sus emociones. Devoluciones alentadoras como asentir con la cabeza, diga “Sí, continúe…” o “Cuénteme más”. Si es culturalmente aceptado, no hay nada de malo en tranquilizar a la persona poniéndole una mano en el brazo o dejarse guiar por sus instintos humanos.

Cuándo dejar de escribir

En ciertos casos, la preocupación de la fuente por los apuntes del periodista puede ser agobiante. Si las preguntas se internan en un terreno sensible, hay que dejar de tomar notas y ponerse a escuchar. Pueden completarse los apuntes más tarde.

Demostrar respeto

No hay que apresurarse con las preguntas ni tratar las respuestas de una fuente en forma sensacionalista. Hay que ponerse en el lugar del entrevistado y asegurarse de no formular preguntas que suenen insensibles.

Ser riguroso

Aun demostrando sensibilidad, a veces se necesita formular preguntas difíciles. Que alguien diga que fue torturado no significa que sea necesariamente verdad. Hay personas que exageran, por eso hay que dejar en claro que el periodista no puede presentar el caso si no está seguro de la exactitud de su historia, que debe someter a las verificaciones que haría con otro tipo de entrevistas.

Atención con la negación

Una persona puede mentir o decir una verdad a medias por diferentes motivos, que pueden ser atendibles. La negación es un estado psicológico reconocido en el que la persona sepulta algún hecho tan terrible que no puede enfrentarlo. Una persona en estado de negación puede ser incapaz de decirle que fue violada o que presenció la violación de otros, por ejemplo.


Formular las preguntas correctas es determinante para obtener o no una historia. Pero aun cuando recopilar toda la información es fundamental, mucho más importante aún es escribir un informe pormenorizado para la audiencia. El próximo capítulo analizará cómo seleccionar y ordenar la información que reunió para escribir una historia contundente.