Es posible que al comienzo de una investigación sienta la necesidad de leer todo lo que tenga a su alcance. No siempre es la mejor estrategia. Leer demanda tiempo y, especialmente si está investigando en internet, es probable que encuentre cientos de referencias relevantes. Por eso, solo podrá leer por encima la información que hace referencia al contexto. Hay que asegurarse de que la investigación en internet no se ramifique demasiado (si pone las palabras clave entre comillas solo aparecerán en la pantalla aquellos artículos que incluyan todas). Las referencias en la web más interesantes se pueden marcar como favoritas de modo que luego no haya que perder tiempo buscándolas otra vez.

Y tampoco vale la pena correr detrás de un experto escurridizo. Es mejor contactar la mayor cantidad posible de personas relevantes de su lista. Y retomar el contacto con aquellas personas con las que habló mientras el reportaje iba construyéndose para formular las preguntas nuevas que puedan haber aparecido. En esta etapa es preciso ampliar la investigación más que profundizarla.

Es necesario hacer un minicronograma con la importancia de cada segmento de la investigación y cuánto tiempo se le va a dedicar. Es una pérdida de tiempo insistir con una persona renuente, un determinado documento o una cifra. Seguro que existe otro modo de obtener lo que se necesita.